“TODAVÍA ESTAMOS A TIEMPO”
Ya estamos en Semana Santa. Revivimos en estos días cómo Jesús entregó
voluntariamente su vida hasta el final. Como cristianos se nos invita a
identificarnos con Él haciendo en todo momento la voluntad del Padre, siguiendo
sus pasos. ¿Somos conscientes de ello?.
Corremos el riesgo de acudir a las celebraciones o a las procesiones como
meros espectadores de un suceso que ocurrió hace dos mil años, y evitar así que
nos toque, interpele o transforme nuestras vidas. Quizás nos mueve la
costumbre, o el querer, o el gusto… El olor del incienso, el ruido de los
tambores o las representaciones puede que distraigan nuestra atención de lo
verdaderamente importante.
Revisemos qué es lo que nos motiva a la hora de participar de los
distintos actos, o al escoger entre varias opciones. ¿Responden nuestras
elecciones al querer de Dios o al propio gusto, apetencia, costumbre…?
En la vida espiritual no podemos ser eternamente niños caprichosos. Llega
un momento en el que hay que dejar lo que gusta, lo que apetece, lo que atrae,
lo que hace sentir bien… No se puede estar eternamente en el Tabor. Ahí abajo
hay una realidad que nos espera, que requiere nuestra respuesta y es donde Jesús
nos invita a ir. Es allá abajo donde se hace la voluntad del Padre, no haciendo
tres chozas para permanecer entre experiencias gratificantes o buscando eternamente
lo que gusta, lo que da paz, lo que hace sentir bien o lo que se quiere.
¿Qué es lo que la vida y pasión de Cristo dice a mi vida en este momento?.
¿Estoy entregando mi vida por amor a Él?. ¿Busco en todo su gloria o complacer
mis apetitos, satisfacer mis necesidades y responder a mis quereres?. ¿Opto por
su voluntad a la hora de tomar una decisión?. ¿Me refugio en las celebraciones
y procesiones para huir de mi realidad y no enfrentar?. ¿Evito el silencio y
parar para no cuestionarme dónde estoy y hacia dónde debo ir?. ¿Dónde y en qué
me quiere el Señor realmente?. ¿Es eso que elijo lo que realmente quiere de mí?.
Esta Semana Santa puede rozarme la piel o tocar y transformar mi corazón.
Todo dependerá de si permito o no que interpele mi vida, de si me abro o no al Amor,
de si respondo a su voluntad o a mi querer. Todavía estamos a tiempo.
Claro, en la misericordia de Dios hasta el último minuto es posible volver a su camino, para tener un encuentro personal con el que nos ama sin condiciones. TKM
ResponderEliminarHoy tengo misa y la voy a ofrecer por tu cumpleaños.
ResponderEliminar⚘️⚘️⚘️
ResponderEliminarGracias Gloria
ResponderEliminarEs muy fácil responder a nuestras necesidades
En esta Semana,le pediré al Señor que sepa bajar abajo y hacer lo que Él espera de mi
Feliz Semana
Yo si he pedido está cuaresma que el Señor transforme mi corazón, confío en su misericordia que es Eterna
ResponderEliminarFeliz semana Santa.
Me uno a las peticiones anterior de bajar a mi realidad y dejarme hacer ,mil gracias Gloria por muy buen compartir!
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