sábado, 4 de abril de 2026

“¿SILENCIO?”

 

Eran las 3.30h., me levanté y comenzó mi oración. En un momento pensé en el día que teníamos por delante y me dije: “Día de silencio”. Y escribí: “¡Todo está en silencio pero… qué complicado hacerme a la idea de que no estás cuando mi mente y mi corazón me hacen saber que estás conmigo, que me habitas!”.


Y pensé: “¡Qué difícil ese silencio, esa noche de la fe, cuando aparecen las dudas, la desesperanza, el sin sentido, la sensación de haber perdido el tiempo, la soledad profunda…!”. Tiene que ser tan horroroso que, si no se sufre confiando en Dios y no se buscan “Cirineos” que ayuden a llevar la cruz, no es de extrañar que haya quien opte hasta por quitarse la vida.

Recordé a la hermana Yuris (Carmelita de San José) cuando un día dando un paseo por la montaña me preguntó si había pasado por la noche oscura del espíritu. Le contesté que no. Y me dije y seguí escribiendo: “Debe de ser que no estoy preparada para una experiencia tan fuerte y por eso no me haces experimentarlo”. Él sabe de qué arcilla estamos cada uno hecho y quién puede resistir cada prueba en función de las gracias que le da.

Hoy lo que tengo es el gozo de sentirle presente en mi vida y por eso le doy gracias. Por eso esta noche podré gritar con mis herman@s “Verdaderamente ha resucitado”.

Si llega el día en que se haga el silencio, y la noche quiera devorarme, espero contar con su gracia para, con paciencia, soportar la prueba y heredar la corona de gloria que tiene preparada a los que le aman. Ese es mi deseo también para ti.