VUELA Y SÉ FELIZ
lunes, 2 de febrero de 2026
“YO SÍ SÉ QUIÉN ERES TÚ”
Hace unos
días fui a la residencia en la que estuvo mi abuela. Al hacerse la hora de comer
y tener que salir, vi sentada a una mujer que todas las tardes me esperaba o
buscaba para darme el parte de mi abuela: “Que
si había comido poco”, “Que si había comido mejor”, “Que si estaba un poco
acatarrada”, “Que si habían ido a tal o cual actividad”… Es una mujer muy
amorosa. No podía irme sin acercarme a saludarla. Ya no me recordaba. Trataba
de hacer memoria preguntándome pero nada… Me sonreía a la vez que me decía una
y otra vez: “Pues que no me acuerdo”.
Y yo le repetía: “No importa, yo sí que
me acuerdo”. Me fui para casa rememorando la escena. ¿Y cómo se llamaba
esta señora?. Hasta dos días después me vino el nombre. El día que vuelva, me
acercaré a ella otra vez a saludarla, no importa que no me conozca, yo sí que
sé quién es ella.
Hoy me
sucedió algo parecido. Hace un par de semanas estuve en una fotocopistería que hay
cerca de casa. Eran más de las 19.30h y entré. Me estaba la muchacha atendiendo
cuando le pregunté a qué hora cerraba. Me contestó que a las 19h y me quedé
bien apenada. “Lo siento, te estoy
atrasando” – le dije. No sé las veces que le agradecí pero no me quedé
conforme, tenía que volver. Se dio la oportunidad esta tarde. Al ir a pagar le comenté:
“Hace unos días me atendiste fuera de
hora, no se si recuerdas”. Se puso un poco nerviosa, no me reconocía y creo
que pensó que era algo malo lo que le iba a decir. Metí mi mano en el bolsillo
y le di dos bombones a la vez que le volvía a agradecer. ¿Te puedes imaginar su
cara?. Ella no se acordaba de mí pero yo sí de ella.
Así es
nuestro Dios. Podemos olvidarnos de Él, apartarnos del camino, no querer saber
de Él, escondernos... pero Él sigue acordándose de nosotros, Él sabe quienes
somos, Él nos conoce, nos busca, se acerca para recordarnos que nos quiere y lo
manifiesta por medio de las circunstancias, de las personas.
No se
olvida de nosotros. Todo lo que se nos da y acontece, se nos ofrece por puro
amor, porque busca unirse íntimamente a nosotros. Todo es todo, también las
situaciones adversas. Las resistencias nos impiden descubrir la gracia y la
presencia de Dios en todo ello pero si aflojamos y nos abandonamos en sus
brazos descubrimos que ahí está, esperando que nos abramos a su amor y lo
acojamos.
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