No sé qué quieres de mí…
No sé a dondé me llevas…
No sé que suerte correré…
No sé qué pruebas tendré
que pasar todavía…
No sé… No sé nada pero
realmente ¿Quién sabe que será de su vida mañana? ¿Quién sabe si llegará al
final de la semana? ¿Quién sabe…?
Yo no sé nada del futuro
pero me da paz recordar a Edith Stein en ese tren camino del campo de
concentración de Auschwitz “No
sé a dónde voy pero sé con quién voy”. Me quedo con sus palabras.
Sé
que no voy sola, sé que no me vas a dejar porque me has sostenido y acompañado
desde que me creaste, y eso que en ocasiones me he caído o me he perdido. ¿De
qué tengo que preocuparme entonces?.
Habrá
momentos difíciles, muy difíciles, pruebas duras, tentaciones… Cuando sienta
que mi barca se agita fuertemente por la tormenta, seguiré el consejo de Santa
Teresita a su hermana Celina, no despertaré a Jesús. Mi corazón será la
almohada en la que Él pueda descansar y eso será mi consuelo y mi paz.
Con
todo esto solo me queda abandonarme y decirte: “Lo que Tú quieras Señor”. Que
mi vida sea una ofrenda de amor a Tu AMOR, a tanto AMOR entregado por mi y para
mi y siempre para mayor gloria tuya.