El otro día me encontré un Cristo sin cruz y junto a Él
un letrero que decía: “Nosotros somos tu
cruz”. Me quedé impactada por la frase hasta el punto de que sigo dándole
vueltas una y otra vez.
Pienso en la persona que tomó la decisión de
escribirla y plasmarla en ese lugar. No sé si será hombre o mujer, adulta o
joven, pero seguramente ha pasado tiempo contemplando la pasión hasta el punto
de vivirse como cruz. Y me preguntaba: ¿Qué
le habrá sucedido o que estará padeciendo?. ¿Cuál será el mensaje que desea
transmitir?. De cualquier forma, estoy segura de que sabía que a más de
alguno le iba a cuestionar.
Habrá quien llegue al lugar y ni repare en la frase,
otros simplemente la leerán (estamos tan bombardeados de estímulos visuales y
auditivos que no somos capaces de absorber y procesar, o gustar como decía San
Ignacio, todo lo que nuestros sentidos son capaces de percibir). Y seguramente
unos pocos se quedarán atrapados con esas cuatro palabras preguntándose: “¿Y a mí que me está queriendo decir?”.
Antes de que sigas leyendo, te invito a que hagas tu propia reflexión. ¿Qué te
dice a ti?.
Contemplando la Pasión muchas veces me he sentido
invitada a ser consciente de mis cruces, a mirar la cruz, acogerla, aceptarla,
abrazarla. También a mirar a Jesús en la cruz.
Revisando mi pecado, mis caídas, mis idas y venidas…
he sentido clavar a Jesús en la cruz pero ¿vivirme como la propia cruz, identificarme
con élla?. No había reparado hasta ahora en ello.
Veo la cruz como instrumento de dolor y de muerte
porque ahí expiró Jesús. Esta cara de la cruz no me atrae así que opto por
escoger la parte “amable” de la cruz. Jesús estaba “pegado” a la cruz,
“sostenido” a la cruz. Ahí sí que me apunto a ser la cruz de Jesús, porque
puedo permanecer unida a Él en su dolor, en su sufrimiento, en su soledad, en
su impotencia. Son muchas las realidades de fragilidad, de limitación,
de soledad, de… por medio de las cuales podemos sostener a Jesús y colaborar en
su plan de redención. ¡Cuánto bien le hacemos a Jesús con permitirle apoyarse
en nosotros y participar con Él en su misión!.
La cruz no está sola, Jesús está unido a ella.
Lo dejo aquí para que termines de hacer tu propia reflexión
y la apliques a tu vida.