VUELA Y SÉ FELIZ
sábado, 25 de abril de 2026
“SE ACERCÓ TANTO…”
Esta mañana estuvimos en un retiro. En la segunda
parte se nos narró la historia de Abraham utilizando arena, muñequitos,
piedras… Será difícil que olvidemos este retiro los que asistimos y puedo
asegurar que todos nos llevamos algo.
Abraham en su peregrinación por el desierto, se
adentró él solo en varias ocasiones y se
acercó tanto a Dios que supo lo que Él quería. Y
Dios se acercó tanto a Abrahám que éste supo lo que Él le decía.
Me quedó resonando la palabra “tanto”. No se nos dijo: “Se
acercó a Dios” y tampoco una sóla vez, se nos repitió en varias ocasiones
haciendo énfasis (o así lo sentí yo) en el “tanto” y es que te puedes acercar pero “no tanto”.
Hay veces en las que esquivamos el encuentro y
preferimos seguir por donde nos parece o creemos mejor, por donde nos conviene,
por donde nos gusta, por donde no nos compromete, por donde nos reporta
gratificaciones… O quizás sí nos adentramos, buscamos el encuentro, nos
acercamos pero, “no tanto”, algo así como a la defensiva, poniendo límites, con
resistencias, con prudencia. Es la misma historia de aquel que quería ir tras
Jesús y dijo: “Sí, quiero seguirte pero…”.
¿Te suena?.
Acercarse tanto implica deseo, querer y voluntad enfocados solo en Él.
Acercarse tanto supone decir “no” a las expectativas de otros, a posibles ofertas
incluso buenas y santas que no responden a Su querer.
Acercarse tanto conlleva perder compañeros de camino, ser incomprendido, juzgado.
Para acercarse tanto hay que parar, tomar distancia de
todo y de todos, ponerse solo bajo su mirada, hacer silencio, escuchar.
Para acercarse tanto hay que tener valor, porque si te acercas tanto te pasa como a Abraham,
que sabes lo que Él quiere, y después toca responder.
Seguramente a Abraham le dijeron que estaba loco, no
faltaría quien le animara a desistir o a regresar o a tomar otros caminos, pero
él una y otra vez: “Tomó distancia, se apartó adentrándose en el silencio del
desierto y se acercó tanto a Dios que supo lo que Él quería… y respondió… y así
pudo llegar a su destino que fue el destino querido por Dios”.
Dios habla a través de todo y de todos pero ¡qué
necesario es ese tiempo todos los días para tomar distancia, adentrarnos en lo
profundo, ponernos solo bajo su mirada, revisar la vida, hacer silencio y poder
escuchar qué es lo que desea decirnos!.
¿Te animas a acercarte tanto a Dios?.
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