jueves, 9 de abril de 2026

“NOSOTROS SOMOS TU CRUZ”

 

El otro día me encontré un Cristo sin cruz y junto a Él un letrero que decía: “Nosotros somos tu cruz”. Me quedé impactada por la frase hasta el punto de que sigo dándole vueltas una y otra vez.

Pienso en la persona que tomó la decisión de escribirla y plasmarla en ese lugar. No sé si será hombre o mujer, adulta o joven, pero seguramente ha pasado tiempo contemplando la pasión hasta el punto de vivirse como cruz. Y me preguntaba: ¿Qué le habrá sucedido o que estará padeciendo?. ¿Cuál será el mensaje que desea transmitir?. De cualquier forma, estoy segura de que sabía que a más de alguno le iba a cuestionar.

Habrá quien llegue al lugar y ni repare en la frase, otros simplemente la leerán (estamos tan bombardeados de estímulos visuales y auditivos que no somos capaces de absorber y procesar, o gustar como decía San Ignacio, todo lo que nuestros sentidos son capaces de percibir). Y seguramente unos pocos se quedarán atrapados con esas cuatro palabras preguntándose: “¿Y a mí que me está queriendo decir?”. Antes de que sigas leyendo, te invito a que hagas tu propia reflexión. ¿Qué te dice a ti?.

Contemplando la Pasión muchas veces me he sentido invitada a ser consciente de mis cruces, a mirar la cruz, acogerla, aceptarla, abrazarla. También a mirar a Jesús en la cruz.

Revisando mi pecado, mis caídas, mis idas y venidas… he sentido clavar a Jesús en la cruz pero ¿vivirme como la propia cruz, identificarme con élla?. No había reparado hasta ahora en ello.

Veo la cruz como instrumento de dolor y de muerte porque ahí expiró Jesús. Esta cara de la cruz no me atrae así que opto por escoger la parte “amable” de la cruz. Jesús estaba “pegado” a la cruz, “sostenido” a la cruz. Ahí sí que me apunto a ser la cruz de Jesús, porque puedo permanecer unida a Él en su dolor, en su sufrimiento, en su soledad, en su impotencia. Son muchas las realidades de fragilidad, de limitación, de soledad, de… por medio de las cuales podemos sostener a Jesús y colaborar en su plan de redención. ¡Cuánto bien le hacemos a Jesús con permitirle apoyarse en nosotros y participar con Él en su misión!.

La cruz no está sola, Jesús está unido a ella.

Lo dejo aquí para que termines de hacer tu propia reflexión y la apliques a tu vida.