VUELA Y SÉ FELIZ
miércoles, 25 de marzo de 2026
“BRILLAR O LUCIRSE”
Todos tenemos luz propia pero, desconociendo esta verdad, podemos buscar,
consciente o inconscientemente, lucirnos.
Quien reconoce la luz que le habita, tiene su centro en Dios. Allá donde
esté, haga lo que haga o incluso sin hacer… brilla. Aunque quiera pasar
desapercibido, todos se percatan de su presencia. Tampoco se da cuenta del
efecto que esa luz tiene en los otros, y cuando se lo hacen ver, no se
vanagoria ni se engrandece por ello, porque sabe que la luz no es suya, no le
pertenece.
No perdamos el tiempo en lucirnos ante los ojos de los hombres. Si así lo
hacemos, nos estancaremos, bloquearemos la verdadera luz.
Hoy recordamos el “Sí” de María, un “Sí” que da a Dios el papel
protagonista sobre su propia vida, dejando que Él haga en ella. Siempre estuvo
detrás de Jesús. Pasando desapercibida por muchos, brilló en lo escondido
porque supo aceptar, acoger y abrazar la voluntad de Dios aun cuando dolió.
Amar a Dios no es lucirse haciendo cosas, es dejarle ser y hacer en
nuestras vidas, permitir que su luz brille. Quien así lo hace es fiel a la
verdad, es coherente con su vida, sabe quién es el rey de su corazón, no busca
reconocimiento, no necesita que le vean.
Todos contamos con esa luz. Dejemos a Dios ser Dios, a la Luz ser Luz,
permitirle ser el centro y el protagonista de nuestra vida y no usurparle el
puesto.
Tenemos luz propia. No necesitamos lucirnos para poder brillar.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)