sábado, 14 de marzo de 2026

"SE ENTREGÓ POR MÍ"

 

    RETIRO DE CUARESMA

PARROQUIA “NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN”

“SE ENTREGÓ POR MÍ”

(Sábado 14 de marzo de 2026) 

MOMENTO INTRODUCTORIO

Buenos días. Bienvenidos a este retiro de Cuaresma. En esta mañana haremos un recorrido con Jesús desde Jerusalén hasta la cruz. Te ayudará a ubicar en qué momento estás en tu camino espiritual y qué pasos puedes dar para seguir avanzando.

Que sea una mañana de encuentro con quien lo sigue dando todo por ti, con quien te ama, y no se cansa de buscarte y de atraerte hacia Él de mil y una maneras.

Ábrete y acoge el Amor que en este retiro quiere derramar en tu corazón. Sé valiente, déjate hacer y tu vida cambiará. Con este deseo comenzamos este retiro.

                                  EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO



 Mientras se expone el Santísimo cantamos:

¯ Canción: Yo canto a mi Señor

Yo canto a mi Señor con todo mi ser

y proclamaré su misericordia, alabaré su nombre

Yo canto a mi Señor con todo mi ser

con un gozo inmenso le alabaré, aleluya.

PRIMER MOMENTO: 

“Entrada a Jerusalén” – Encuentro y fiesta

1.- Del Evangelio según San Mateo (Mt. 21, 8-11)

“Había muchísima gente; extendían sus mantos en el camino, o bien cortaban ramas de árboles, con las que cubrían el suelo. Y el gentío que iba delante de Jesús, así como los que le seguían, empezaron a gritar: “Hosanna al hijo de David, bendito sea el que viene en el nombre del Señor!.¡Hosanna en lo más alto de los cielos!.

Cuando Jesús entró en Jerusalén toda la ciudad se alborotó y preguntaban: ¿Quién es éste?”. Y la muchedumbre respondía: “¡Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea!”

2.- Meditación. “Los que te alaban”

Entraste en Jerusalén entre vítores, aclamaciones, aplausos. Muchos de ellos habían tenido un encuentro contigo, habían sido sanados por ti y no podían dejar de alabarte, de agradecerte.

Esto es lo que pasa en muchos procesos de conversión. El encuentro contigo transforma y cambia la vida. En esa euforia uno se quiere comer el mundo, se siente dispuesto a todo, dice que sí a todo, todo le parece poco para responder a tanto amor.

Unos días después de tu entrada triunfal en Jerusalén, los que te aclamaban con palmas te dieron la espalda. De la noche a la mañana pasaste a ser poco más que un criminal, alguien peligroso para sus vidas, lo más sensato era acabar contigo y volver todos a lo de antes.

La euforia sentida en los primeros momentos o en los procesos de conversión estridentes, se acaba pasando. Es como la botella de champange que cuando la abres tiene montón de burbujitas pero cuando lleva una semana abierta ya no encuentras ni una burbuja. Se pasó el efecto de las burbujas. Quien se sentía atraído por ti porque en ti hallaba gustos, consuelos, satisfacción, euforia, paz… comienza a desanimarse o incluso a alejarse porque ya no encuentra todo eso. Llega la aridez, la sequedad… se hace la noche del sentido… Comienzan las dudas: “Esto no tiene sentido”, “Me ha abandonado”, “No merece la pena continuar”, “¿Por qué me pasa esto?”, “¿Por qué no vuelve a ser todo como antes?”… Quizás lo hayas vivido ya, o estés en este momento o tal vez estés a punto de experimentarlo.

La realidad es que nos quitas todos los consuelos y gustos para que nos centremos más en Ti por lo que eres, y no por los “dulces” que nos ofreces.

No crecemos si nos servimos de ti para estar mejor y si te buscamos como salvavidas de nuestros problemas.

Esperas que te amemos por ti mismo, quieres que te amemos gratuitamente más allá de los consuelos que puedas darnos, quieres que nos acerquemos a ti solo por pura fe.

Hago silencio y me pregunto: ¿Qué busco cuando te busco?

3.- Meditación. El camino: “La identificación con Cristo”.

Seamos realistas, amar a Jesús implica avanzar en el camino, un camino empinado que termina en una cruz que da paso a una vida en plenitud. Amar a Jesús supone acompañarlo en todas las etapas de ese camino. Si queremos avanzar tendremos que asumir la realidad de Jesús, experimentar lo que Él sintió y sufrió… No es un camino de rosas, ni de alabanzas, ni de “subidones”… pero si apostamos por él sabemos que no lo recorreremos solos, Él va a nuestro lado y nos dará en cada momento lo necesario para realizarlo y llegar a la cima, a la cumbre. Por supuesto que este camino no tiene nada que ver con los caminos que nos ofrece el mundo donde se nos invita a lo fácil, a lo divertido, a lo cómodo, a lo bonito, a lo que da consuelo…

Hago silencio y me pregunto: ¿Qué camino es el que quiero seguir?

Canción: “He decidido seguir a Cristo”

Si te decides por seguir a Cristo, adelante, no vuelvas atrás.

Si ya no sientes los consuelos de los primeros momentos, no te detengas, adelante.

Si ves que otros se retiran y abandonan, tú sigue adelante.

Mantén tu mirada y tu corazón fijos en Jesús y decídete por Él, síguele a Él. 

SEGUNDO MOMENTO. “Monte de los olivos” – Abandonado por todos. Abandono en los brazos del Padre.

1.  Introducción.

Hemos cantado, porque así lo deseamos, que queremos seguir a Cristo. Vamos a situarnos en este segundo momento en el monte de los olivos. Y vamos a dividir este momento en dos utilizando la misma palabra: Abandono.

-         Jesús abandonado por todos, Jesús con su soledad.

-         Jesús que se abandona en los brazos de su Padre acogiendo su voluntad. 

2.- “Quédense aquí conmigo y permanezcan despiertos”

Mateo 26, 36-39. “Llegó Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní y dijo a sus discípulos: “Siéntense aquí, mientras yo voy más allá a orar”. Tomó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comenzó a sentir tristeza y angustia. Y les dijo: “Siento una tristeza de muerte. Quédense aquí conmigo y permanezcan despiertos”.

Fue un poco más adelante y, postrándose hasta tocar la tierra con su cara oró así: “Padre, si es posible que esta copa se aleje de mí.”

 

Meditación.

Aquellos a los que elegiste, que decían quererte, aquellos que te seguían, aquellos que aprendieron tanto de ti, en los que confiabas, aquellos que estaban dispuestos a todo por ti… se quedaron dormidos cuando más los necesitabas.

Seguro que alguna vez has experimentado como Jesús el rechazo, la incomprensión, la burla, la crítica, el abandono, el miedo, la tristeza, la enfermedad, el dolor, la soledad… Quizás estás viviendo en este momento algo de esto. Tengo una buena noticia: No estás sol@, Jesús lo está sufriendo contigo. Es ahí, en el dolor, donde Jesús está más cerca, donde te llama, donde te tiende la mano para unirse más a ti. Él te conoce, sabe lo que te sucede, conoce tus luchas, no es ajeno a tus preocupaciones, te acompaña en tu proceso, entiende tus miedos, tus dudas, tu frustración, tu impotencia…

Silencio. Te invito a cerrar los ojos. Toma conciencia de la presencia de Jesús a tu lado y en ti. Permite que te acompañe en eso que estás viviendo y te hace sufrir tanto, y déjate alcanzar por su mirada de amor.

Canción. “Sólo en Dios descansa mi alma”

“Nos has hecho para ti, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”  decía San Agustín. Descansemos nuestro corazón y nuestra alma sólo en Dios.

Sólo en Dios descansa mi alma porque de Él viene mi salvación,

sólo Él es mi roca y mi alcázar, junto a Él no vacilaré

Meditación. Ya le has dejado a Jesús acompañarte, sabes que siempre puedes contar con Él, pero Él también necesita que le acompañes. En esa soledad en el huerto de los olivos requiere tu presencia. Se siente incapaz de hacer frente a lo que se le viene encima, hasta el punto de clamar al Padre: “Padre, si es posible que esta copa se aleje de mí”.

Silencio. Te invito de nuevo a cerrar los ojos y en el silencio de tu corazón acompaña a Jesús, abandonado por los otros, en su soledad en el huerto de los olivos.

3.- “Que no se haga lo que yo quiero sino lo que Tú quieres”. Jesús se abandona en los brazos del Padre acogiendo su voluntad.

¡Cómo nos cuesta eso del abandono!. Al rezar el padrenuestro decimos “Hágase tu voluntad” pero la realidad es que no siempre la aceptamos.

Cuando todo se tuerce y aparecen las adversidades podemos llegar a preguntarte: ¿Dónde estás? ¿Por qué a mí? ¿Qué he hecho para merecer esto?.

¡Cuánto nos queda por recorrer y por crecer para llegar a lo que otros vivieron antes que nosotros!.

Recordemos la oración de abandono de Carlos de Foucauld

Padre me pongo en tus manos, haz de mí lo que quieras

¿estamos dispuestos a dejarnos hacer por Dios?

Sea lo que sea te doy gracias

¿le damos gracias siempre y en todo momento y por todo?

Todo es todo… no solo por lo que calificamos como bueno sino también por aquello que no es tan bueno. Si Dios lo permite es porque puede sacar de ello un bien mayor. ¿Lo creemos?

Acción de gracias. Os invito a dar gracias en voz alta al Señor y a unirnos todos a la acción de gracias de cada uno en particular.

-----------------------

Recordemos también la santa indiferencia a la que nos invita San Ignacio de Loyola.

Que no desee más salud que enfermedad

Riqueza que pobreza

Honor que deshonor

Vida larga que corta

Y así en todo lo demás

Solo desear aquello que más me conduzca al fin para el que he sido creado: La gloria de Dios 

Estamos invitados a ese grado de indiferencia, de abandono, de confianza, de creer que estamos en sus manos y nadie mejor que Él para saber qué es lo que más conviene para que sea conocido, amado, glorificado.

Estamos invitados a no desear más una cosa que otra, a acoger, aceptar, abrazar y agradecer lo que el Señor nos presenta en cada momento (personas, situaciones adversas, oportunidades…)

Silencio. Nos preguntamos: ¿Qué pedimos en nuestras oraciones? ¿Lo que creemos mejor para los otros y para nosotros o realmente nos abandonamos a Dios ofreciendo que tome las riendas de nuestras vidas mientras le decimos: “Haz con mi vida lo que Tú quieras”?

-------------------------

Nuestra entrega será perfecta y nuestra vida será plena cuando aceptemos todo lo que acontece (consuelos o aflicciones, honores o desprecios, salud o enfermedad, éxitos o fracasos).

Abandonarse en las manos de Dios es tener la certeza de que cualquier contrariedad que podamos sufrir ha sido prevista por nuestro Padre Dios. Si enfocamos nuestra mirada en eso que estamos viviendo (un comentario escuchado, algo que nos han hecho, algo que ha sucedido, un dolor que tenemos, un sufrimiento…) será muy difícil abandonarnos. Tenemos que trascenderlo y esto solo es posible alzando o elevando nuestra mirada y nuestro corazón a Dios. Nuestro amor propio nos enreda y nos impide trascender. Si se nos hace difícil pidamos al Padre que tome posesión de nuestra alma y de nuestro corazón, como hacía Santa Teresita, para que sea Él quien vaya llenándonos de su amor.

Silencio.

La prueba de que nos hemos abandonado es el experimentar la paz y alegría en esa situación que estamos viviendo. Si en esa situación difícil no sientes la paz y la alegría es porque quizás haya resistencias… pide al Señor que te ayude a abandonarte (ábrete y acoge “eso” que te quita la paz y te tiene triste).

Silencio.

Aunque en ocasiones no lo entendamos, “Dios siempre quiere lo mejor para nosotros”. Ahí es donde se prueba nuestra fe, nuestra esperanza, nuestra confianza.

Presentémonos ante el Señor con las manos vacías para acoger todo lo que nos quiera dar y colaborar así en su plan de salvación para toda la humanidad.

Canción. “Manos vacías”.

            Manos vacías eso es lo que espera en mí

            Él me ha mandado dejarlo todo a sus pies

hasta que no tenga nada en mi poder

para que Él pueda llenar mi vida hasta rebosar.

 TERCER MOMENTO. “Monte Calvario" - Se entregó por mí - Morir para vivir.

1.- Evangelio (Mateo 27, 35-38)

“Allí lo crucificaron y después se repartieron entre ellos la ropa de Jesús, echándola a suertes. Luego se sentaron a vigilarlo. Encima de su cabeza habían puesto un letrero con el motivo de su condena, en el que se leía: “Este es Jesús el rey de los judíos”. También crucificaron con él a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda”.

2.- Introducción.

Jesús ya lo había anunciado, cuando invita, cuando llama, es a recorrer su mismo camino. “El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”.

A veces no entendemos o no queremos entender eso de negarse a sí mismo. Negarse a sí mismo supone renuncias: Renunciar a nuestros gustos, quereres, apetencias… a buscar reconocimiento, valoración, estima… a la vanagloria, a la vanidad… Son pequeñas muertes que tenemos que ir realizando. A más “yo y mis cosas, intereses y caprichos” menos espacio le dejo a Él. Y cuanto menos amor propio haya en mí, más permitiré a Dios llenar mi corazón. Será la puerta para vivir en plenitud. Para vivir hay que morir.

San Juan de la Cruz nos invita a imitar a Cristo en todo y para eso es necesario renunciar a los gustos si no es para honra de Dios. Morir a nuestro yo para vivir.

Inclinarnos a lo más dificultoso, a lo más desabrido, a lo que da menos gusto, a lo más trabajoso, a lo que me va a dar desconsuelo, a lo menos, a lo más bajo y despreciado…

·        Hago silencio y me pregunto: Si en lo pequeño no soy capaz de asumir esas pequeñas muertes ¿cómo voy a seguir a Jesús hasta el final?

En el camino de Jesús ni lo mucho es más, ni lo poco es menos. Los criterios evangélicos son contrarios a los del mundo

“Si quieres ser el más grande tienes que ser el más pequeño”; “Si quieres ser el primero, sé el último”; “Para vivir hay que morir”; “Para tenerlo TODO hay que dejarlo todo”; “Si te abofetean en una mejilla, pon la otra”…

No es de extrañar que motive tan poco el camino de Jesús cuando el mundo ofrece: éxito, fama, honores, placer, cosas…

Y sin embargo, la felicidad que ofrece Jesús es profunda. Los medios: deja, confía, sal de ti, entra por la puerta estrecha, muere, sirve, permanece, perdona, ten compasión, entrega tu vida…

La entrega de la vida no consiste en hacer muchas cosas santas, estar horas rezando, tener muchos compromisos en la iglesia… Puedes hacer todo eso y no estar dando ni un ápice de tu vida. No damos gloria a Dios haciendo muchas cosas sino haciendo esas cosas que tenemos entre manos con paz y mucho amor.

El amor es la vocación universal a la que todos estamos llamados, nos lo recuerda nuestra querida Santa Teresita. Jesús es nuestro Maestro en el arte de amar y entregar su vida. Eso es lo que hizo al permitir ser clavado en una cruz y al pedir al Padre que perdonara a los que estaban colaborando en su muerte.

Canción. “Ubi caritas”. Donde hay caridad y amor ahí está el Señor.

·        ¿Te cuesta verlo, escucharlo…? Abre los ojos, abre tus oídos y contempla la realidad que te rodea.

·        ¿Quieres ser reflejo y testimonio de amor?. Ama

Todo un Dios se hace criatura humana para acabar muriendo en una cruz para darnos a conocer su amor. Se entregó por ti y por mí. Lo dio todo y lo sigue dando. Sigue ofreciendo su Amor y su Misericordia a quien abra sus brazos y su corazón para acogerlos.

Y desde la cruz también tiene mucho que decirnos. Podemos encontrarnos con Él en la cruz. La cruz no es un pedazo de madera, en ella está el mismo Jesús. Abrazar la cruz es abrazar a Jesús. Abraza y acepta con amor las cruces cotidianas como instrumentos de gracia que purifican tu corazón, que vacían tu corazón y lo hacen capacidad para que él pueda llenarlo.

Silencio.

Mirar la cruz es mirar a Jesús. Mira y abraza la cruz y ahí encontrarás todo lo que necesitas para seguir caminando y llegar a la meta, ahí puedes hallar esperanza, consuelo, fortaleza, misericordia, amor...

Te invito en este momento a mirar la cruz, a mirar a Jesús en la cruz.

·        Ante el Misterio de la Cruz. ¿Qué se puede pedir?.

·        Ante el Misterio de la Cruz solo cabe abandonarse y confiar.

Ofrécele tu vida y ponla a sus pies con todo lo que en ella hay en este momento, Él conoce tu realidad, tu presente, lo que guardas en tu corazón (tristeza, miseria, pobreza, limitación, fracasos, talentos, alegrías, esperanzas, sueños, deseos…).

Hoy como entonces, todo esto puede ser iluminado, recolocado, transformado...

El corazón herido puede ser sanado, el corazón roto puede ser restaurado, el corazón endurecido puede recuperar su esencia y volver a ser compasivo y misericordioso.

Y ahora te voy a invitar a que mires la cruz, mira a Jesús en la cruz y graba en tu alma la frase que resuene en tu corazón.

Cuando te sientas sin fuerza o creas haber tocado fondo… mira la cruz

Cuando te quejes por tu mala suerte… mírale en la cruz

Cuando te enfermes… mira la cruz

Cuando tengas problemas económicos o laborales… mírale en la cruz

Cuando pierdas a un familiar o una amistad… mira la cruz

Cuando sientas la soledad… mírale en la cruz

Cuando la angustia y le preocupación por el mañana te ahoguen… mira la cruz

Cuando necesites un abrazo… mírale en la cruz

Cuando pierdas la esperanza… mira la cruz

Cuando creas que Dios no te escucha… mírale en la cruz

Cuando todos te abandonen… mira la cruz

Cuando tus heridas te duelan… mírale en la cruz

Cuando tus deseos no se cumplan… mira la cruz

Cuando estés triste… mírale en la cruz

Cuando no te puedas perdonar… mira la cruz

Cuando no puedas perdonar a otros… mírale en la cruz

Mira la cruz… porque la cruz no es el final sino el inicio de algo nuevo

Mírale la cruz porque nadie como Él para comprender lo que estás pasando y abrazarte también en tu desolación

Porque tú eres su hijo/a amado/a

Canción. “En momentos así” solo podemos alabarte y darte gracias por tanto y por todo.

En momentos así levanto mi voz, levanto mi canto a Cristo

En momentos así levantó mi ser, levanto mis manos a Él

Cuánto te amo Dios, cuánto te amo Dios,

cuánto te amo, Dios te amo

 BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO

¯ Canción final: “NADA NOS SEPARARÁ”