viernes, 2 de enero de 2026
“HOY ME ENCONTRÉ CON EL REY BALTASAR”
La primera
persona a la que he visto hoy ha sido a nuestro rey Baltasar. ¡Qué alegría!.
Desde antes del verano no nos habíamos encontrado.
Lo tenemos
bastante delicado de salud y espera que el Señor le de la fortaleza para este
año llevar ilusión a grandes y pequeños. El día 5 de enero es su día preferido,
dice que se le llena el corazón. Me ha comentado que en estos veinte años lo
que más le sigue costando es la visita a los niños en el hospital. Recuerda a
un niño al que una vez le preguntó que quería que le trajesen los reyes y le
contestó: “Salir de aquí”. Me habló de su impotencia, de su frustración al no
poder hacerle realidad el sueño al niño. Se le aguaron los ojos y a mi me
empezaron a caer las lágrimas. Ahí estábamos los dos en el portal tocando
nuestra fragilidad. ¡Cuántas veces sentimos nuestra limitación e incapacidad
para solucionar los problemas de los otros!. Es en estos momentos donde se
prueba nuestra fe y nuestro abandono en Dios porque de nuestra parte está el
poner todo pero cuando ya no se puede hacer más, no queda otra que entregárselo
al Señor y que Él disponga según sea su voluntad.
Continuamos
hablando y en tal momento me dijo: “Me estoy muriendo”. El otro día se cayó en
casa y despertó en el hospital, está a la espera de una operación en Madrid… Aún
así me lanzó mensajes de ánimo y esperanza. Otros con nada se están quejando
todo el día o solo ven el lado negativo de las cosas. Él ha estado de cara a la
muerte en los dos últimos años un montón de veces y encuentra la motivación
suficiente para seguir dándose. Me ha confesado no tener miedo a morir, me ha
dicho estar preparado.
Nos
despedimos con un abrazo, no me soltaba y me repetía una y otra vez: “Sé tu
misma…”.
Al alejarme
caminando por la calle me gritó: “Ven a buscarme” (entendí que se refería a
llegar hasta él el día de la cabalgata). Me giré y sonriendo le dije: “Lo haré”.
Terminé el
año llorando y lo he comenzado igual pero benditas lágrimas que me llevan a dar
gracias a Dios por tanta gente bonita que pone en mi camino y me recuerda lo
bello que es vivir y darse a los otros con lo que se tiene, con lo que se es.
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Los “Santos de a pie” esos que caminan a nuestro lado, desde la sencillez y la humildad. Su testimonio callado cura algo en nosotros.
ResponderEliminarQue cosa más bella. Te quiero dar las gracias por alimentar mi fe amiga del alma.
ResponderEliminarGloria, seguiremos dando a los otros lo q EL de antemano nos ha regalado. Es lo q tu haces cuando escribes. Gracias.
ResponderEliminarGloria,que lectura tan preciosa ! Gracias
ResponderEliminarEs una de esas historias que me deja sin palabras y será que me falta fe,porque me hace sentir un poco enfadada con Dios
Le pediré a los Reyes esa Fe que me haga dejarme en las Manos del Señor con confianza y que se haga Su voluntad
Qué regalo vivir esas experiencias.
ResponderEliminarQue experiencia de fe tan bonita ,gracias por compartir Gloria
ResponderEliminarGracias, Gloria. Cuando te veo en persona, siempre te digo esa palabra. Otra vez te digo: gracias.
ResponderEliminarGracias Gloria.
ResponderEliminarEl Señor está con nosotros y con Baltasar