jueves, 1 de enero de 2026

“EL AMOR ES DE IDA Y VUELTA”

 

Comienza un nuevo año. Ya muchos habrán hecho su lista de propósitos y deseos. En mi corazón resuenan varias invitaciones personales que ya escribí en mi cuaderno y que quiero tener presentes a lo largo de estos meses.

Estos tres últimos días del 2025 me han llegado mensajes confirmando todo lo anterior: Un amigo que pasó por la librería comprando un libro para una carmelita, una religiosa que también se cruzó por ahí para darme un abrazo, una señora de la que no sé su nombre y que se acercó a mi al terminar la misa del 31 para decirme algo que guardo en mi corazón, la visita ayer por la tarde, en una residencia de ancianos, a una amiga de mis tíos y padres a la que hace poco le ha dado un ICTUS…

Quiero ahorita hacer un paréntesis y hablar de ella. No me pudo decir nada pero desde que me vio se dibujó en su rostro una sonrisa y sus ojos comenzaron a brillar. Esto, junto con la paz que tenía, haciendo eco de su nombre, y el cariño y la ternura que expresaba, me desarmó.  Y como soy tan flojita me caía una lágrima tras otra, y con su carita, su mirada y su agarrarme fuerte la mano… me habló tanto…

El último día escribía sobre nuestra misión: “Ser reflejo del amor y de la misericordia de Dios”. Accesible a cualquier persona, independientemente de su edad, su salud, sus circunstancias… ¿Qué más confirmación de que mientras tenemos vida podemos dar vida?.


Hoy quiero ir un poco más allá porque el amor es de ida y vuelta y recibimos mucho más de lo que podemos llegar a dar. ¿Eres consciente del amor y de la misericordia que tiene Dios contigo y que te manifiesta en lo cotidiano de la vida y en aquellos que te acompañan o se cruzan en tu camino?. El amor de Dios se percibe en la ternura con la que te miran, en quien te agarra la mano para acompañarte, sostenerte o darte fuerza, en un abrazo, en la sonrisa dibujada en la cara de quien te ve llegar o se acerca a ti, en quien te visita, en quien te agradece algo que has hecho o dicho, en quien te pide un favor... Todo sencillas expresiones de este buen Dios que desde fuera nos hace saber que está con nosotros y nos quiere pero hay que saber mirar más allá, trascender y no quedarnos con el gesto o el hecho externo.

Recordemos nuestra misión y démoslo todo pero estemos también atentos a tanto amor que se nos regala gratuitamente, incondicionalmente, y abramos nuestros brazos para acoger todo lo que se nos da.

 

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