lunes, 22 de diciembre de 2025

“¿MISIÓN O TAREA?”

 

Ayer domingo se celebró en la parroquia el séptimo día de la Novena al Niño Dios. Al final se nos regaló un botecito de cristal con un mensaje dentro. Había cuarenta botes, cada uno llevaba un mensaje distinto. Al llegar a casa no aguanté las ganas de ver qué me había tocado y me hizo sonreír porque para mí fue la confirmación de lo que a continuación vas a leer y que ya había escrito el martes pasado. “Tienes una misión: Ser reflejo de mi amor y de mi misericordia. Jesús”.

A veces los cristianos confundimos la misión con la tarea y eso nos genera mucho sufrimiento.

Compartimos una misma misión: “Reflejar el amor y la misericordia de Dios”. La tarea ya depende de la edad, de las capacidades o limitaciones, de los dones, de la situación personal… Por lo tanto, la tarea varia de unos a otros y en uno mismo cambia con el tiempo.

Si lo viviésemos así no haríamos problema por tener que dejar ciertas tareas porque las circunstancias lo requieren o porque nos piden otra cosa distinta.

Si lo viviésemos así nos entregaríamos con gozo y pondríamos todo el corazón en aquello que tenemos entre manos.

El problema es caer en la tentación de convertir la tarea en misión. Ahí nos perdemos y es cuando comienza el sufrimiento personal y el daño a otros. Cuando nos apegamos a una tarea concreta nos pesa y nos cansa, juzgamos a otros desde lo que hacemos, no damos oportunidad a otros, no cedemos, nos resistimos a abandonarla, nos apropiamos de ella como si de ello dependiera nuestra salvación, y si nos toca dejarla culpamos a los otros o incluso a Dios de ello.

Convertimos la tarea en misión, el medio en fin, cuando nos enfocamos en el hacer, o en que salga bien, o en cumplir.

Cuando la tarea es nuestro principal objetivo:

-      Perdemos la humanidad, la caridad y la misericordia con los otros y con nosotros mismos.

-      Dejamos de atender otras realidades que quizás requieren más de nuestra presencia.

Una tarea concreta no todos podemos realizarla pero todos tenemos la capacidad de amar a los otros y hacer con amor aquello que nos toca así que… fijos los ojos en Aquel que se abajó por amor para estar con nosotros y dárnoslo todo. Al Amor solo podemos corresponderle con amor así que… a darse y a darlo todo.

2 comentarios: