viernes, 1 de mayo de 2026

“DESDE ABAJO”

 

El otro día compartí en el trabajo cómo había sido el retiro del sábado. En un momento me puse de rodillas para explicar que Jonás nos había dado los “puntos” en esa posición y utilizando diferentes objetos. De repente me escuché diciendo: “Él estuvo todo el tiempo ahí abajo y nosotros alrededor sentados en sillas”.  Y en ese momento caí en la cuenta de algo. Qué diferente se transmiten las cosas según dónde te coloques (no me estoy refiriendo ahora a un lugar físico).

Todo un Dios se abajó y se encarnó en una criatura débil, frágil, pequeña, pobre. Podía haber buscado otra manera de enseñarnos, de hacer escuchar su voz, pero escogió el hacerse chiquito. Y se supo pequeño y uno de tantos por eso, por medio de Jesús, pudo alzar la mirada y dar gracias por revelar los grandes secretos, no a los sabios y entendidos, sino a la gente sencilla.

Y porque vivió pequeño, como uno del montón: “Tuvieron autoridad sus palabras y gestos, la gente lo escuchaba, creía en Él, lo seguía”.  

Y se mantuvo pequeño hasta el final. ¡Cuantas veces se “vino abajo” para hablar, para compartir una comida, para perdonar, para sanar, para orar, para lavar los pies a sus discípulos, para levantar a otros…!.

Y sigue teniendo autoridad. Y para que así sea se nos sigue mostrando accesible en los otros, en la eucaristía.

Entre nosotros ¿Quién tiene autoridad?. No tiene mayor autoridad quien ostenta un poder o un cargo, tampoco quien grita más fuerte, quien sabe más, quien habla mejor, quien tiene más dinero…

La autoridad la da el amor que se ofrece, la posición en la que uno se coloca en relación a otros, la coherencia de vida. Desde arriba uno solo se ama a sí mismo y no se abre al amor. Solo desde abajo se puede amar y ser amado.

¿Te has parado a pensar a quien escuchas?. Escuchamos a quien se abaja hasta nosotros, nos conoce, nos acepta tal y como somos, camina a nuestro lado. Escuchamos a quien sabemos que nos ama y quiere nuestro bien. La transformación, la conversión, solo es posible desde el amor sentido, experimentado.

Ahora démosle la vuelta: “¿Sabes quién te escucha?”. Solo quien se siente aceptado y amado por ti y para eso hay que abajarse.

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