Comentando
con una amiga algo que me tenía un poco turbada me preguntó: “¿Todos estos días has cargado con esto?”.
Lo curioso es que al día siguiente, al hablarlo con un sacerdote, también me
cuestionó: “¿Por qué no lo entregas?”.
Ahí
está la clave: “ENTREGARLO… ENTREGARLO TODO”. ¡Y qué paz se siente!. No es un
desentenderse, ni un evadir la responsabilidad, sino un “poner en el centro a
quien debe estar en el centro”.
Aquello que nos inquieta, que nos quita la paz, que nos da miedo perder, que nos enoja, que nos entristece… tiene su origen en habernos apropiado de ello. Nos quejamos, culpamos a otros, pataleamos, lloramos... Nos colocamos en el centro desempeñando el rol de víctima de los otros o de las circunstancias. “Eso” que nos enreda se convierte en una gran piedra en la mochila que nos resistimos a soltar. En vez de vaciarnos añadimos más peso a nuestras vidas. Perdemos el tiempo contemplando eso, hablando de eso, pensando en eso, y perdemos la oportunidad de estar en el presente, de vivir el momento, de abrirnos a nuevas oportunidades, de agradecer lo que acontece.
¿Por
qué apropiarnos de algo cuando nada nos pertenece?.
¡Tan
sencillo y tan complicado que lo hacemos!. Nada nos pertenece: Salud,
cualidades, éxito, admiración, familia, casa, trabajo, amigos,
responsabilidades, grupos… ni siquiera la vida. Entregarlo… entregárselo todo…
ésta es la tarea… ésta es la invitación.
Tan
complicado y tan sencillo que podemos hacerlo al unísono con San Ignacio de
Loyola “Vos me lo diste, a vos Señor lo
torno, todo es vuestro…”.
Entreguemos al Señor TODO…
* Lo que nos afecta para volver a ponerle a Él en el centro y no usurpar el lugar que sólo a Él le corresponde.
* Lo que nos alegra, estimula nuestra fe y enriquece nuestra vida, para recordar de quien dependemos y a quien le debemos lo que tenemos ahora.
Todo
lo que no consideramos tan bueno es invitación a salir de nosotros y a abrirnos
a los otros, es oportunidad para poner nuestros ojos en Aquel que nos ha
creado, de quien dependemos y que nos atrae con su amor.
Todo
lo bueno es don, todo es regalo de Dios. Démosle gracias por lo que hay en
nuestro haber en este momento sin apropiarnos de ello, mañana no estará…
Entreguemos
también nuestra historia, nuestro futuro.
Entreguemos…
¿Qué es aquello que te resistes a entregar?
Nada
nos pertenece… Todo es suyo. Sólo así se puede caminar ligero de equipaje.
⚘️⚘️⚘️
ResponderEliminar🙏🙏🙏
ResponderEliminarGracias Gloria por este hermoso mensaje. Que el Señor la bendiga
ResponderEliminar