domingo, 18 de octubre de 2026

“HAY UNO QUE NO DESCANSA”

 

Hay uno que no descansa y “como león rugiente busca a quien devorar”. Con quien anda de mal en peor no pierde el tiempo pero cuando andas queriendo responder solo a Dios ahí si que busca cómo meterse por algún rincón.

A veces se le ve venir de larguito pero otras veces es más sutil y ahí es donde hay que estar “más vivo”. Le fascina encandilarnos con palabras bonitas, seducirnos con reinos aparentemente santos, desquiciarnos alabando nuestros talentos y buscando la manera de reventarnos.

En ocasiones nos susurra al oído: “Venga, tú puedes hacerlo”, “Eres el mejor”, “Vas a hacer mucho bien a otros”, “No lo dudes, esto es de Dios”, “No te supone mucho esfuerzo y te lo van a agradecer”, “Si no lo haces tú se quedará sin hacer”, “El Señor va a estar muy contento contigo”… En otros momentos se sirve de personas, incluso muy santas, para despistarte aún más.

No todo lo bueno y santo que se nos ofrece es de Dios de ahí que sea necesario orarlo y discernirlo. Podemos responder a muchas invitaciones pero no lo que el Señor quiere en este momento de nosotros. Santo, como decía el otro día un carmelita en la homilía de la festividad de Santa Teresa de Jesús, no es el que hace muchas cosas buenas ni extraordinarias, tampoco el que reza mucho o es muy piadoso, sino el que hace la voluntad de Dios en todo momento.


Es importante tener en cuenta la realidad (actividades, compromisos, familia, trabajo…) y lo que se mueve en el interior: “¿Te turba?”, “¿Te quita la paz de raíz?”, “¿Te tensa?”, “¿Te entristece?”, ¿o todo lo contrario?. Lo de Dios siempre deja paz profunda en el corazón.

No temas decir que no si ves que no es de Dios. El “no” se lo dices al mal que trata de desviar tu mirada del único al que debes responder.

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