¿Cómo
te puedo llamar “Padre”…
…
si no veo en el otro a mi hermano?
…
si no le miro como Tú le miras?
…
si me desentiendo de su suerte o solo le doy migajas?
…
si su sufrimiento no me conmueve y no hago algo por aliviarlo?
¿Cómo
te puedo llamar “Padre”…
…
si no me preocupo de los más necesitados y desfavorecidos?
…
si me fastidian los “hijos pródigos” que vuelven a casa?
¿Cómo
te puedo llamar “Padre”…
…
si tengo malos sentimientos hacia otros?
…
si manipulo o utilizo a los demás según mi conveniencia?
…
si critico, humillo o calumnio a los que no me caen bien o no piensan como yo?
…
si con mis palabras, acciones y omisiones daño a otros?
…
si odio, guardo rencor o alimento sentimientos de venganza?
…
si impongo mi verdad a costa de lo que sea?
¡Qué fácil nos resulta decirnos hermanos! Pero ¿realmente
nos sentimos y tratamos como hermanos?. Si solo se queda en palabras ¡Qué lejos
estamos del Dios de Jesús que es Padre de todos y quiere lo mejor para todos!
Si me vivo como hij@ y como herman@: todo será de todos y se
acabarán las rivalidades, las desigualdades, las injusticias. Comencemos a
construir el Reino.
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