domingo, 7 de junio de 2026

“FALTA DE AMOR”

 

Las continuas quejas y miedos, el malestar porque me señalaron una falta o no me alabaron una hazaña, mi esfuerzo por defender mi territorio o mi imagen, el afán por hacer o ayudar, la ansiedad, la tristeza, la preocupación, el rencor… hablan de mi falta de amor, de la necesidad de amor. La falta de amor es falta de Dios. La necesidad de amor es necesidad de Dios.

Quizás creemos en Dios, celebramos la Eucaristía, rezamos, tenemos algún compromiso en la iglesia… pero nos encerramos en nuestro pequeño mundo, con nuestras cosas, ideas sobre cómo tiene que ser todo, normas, esclavitudes… y no le damos cabida al amor. Por llenarnos de todo eso, nuestro corazón se siente vacío porque lo único que lo puede colmar no tiene espacio. Nuestra alma desea descansar en él, calmar su hambre de Dios, de amor, y cada vez se encuentra más lejos y más vacía.

La falta de amor es resultado de existir desde la imagen ideal que queremos conquistar o dar a los demás. Por no vivir desde la mirada amorosa del Padre acabamos haciendo muchas cosas que dan respuesta a los deseos y expectativas de los otros o de nosotros mismos, nos volvemos esclavos de ellos o de nuestro ego.

Ese Padre nos ama tal y como somos, tal y como estamos. Comprender y experimentar esta verdad nos permite ser libres y responder únicamente a su voluntad. De otra forma podemos hacer muchas cosas y muy buenas pero ¿A quién respondemos: A un ego insatisfecho y necesitado, o a una imagen idealizada e inalcanzable?. ¿Cuánto tiempo vamos a seguir así?. ¿Qué necesitamos para ubicarnos bajo la única mirada y el único amor que puede saciar nuestra alma?.

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